HE DEJADO LA LACTANCIA MATERNA!

Lucca

Este verano Lucca se ha dado su primer remojón en la piscina 🐳. La pasamos genial y es un día que voy a atesorar por siempre 😊. Pero este post no trata sobre eso. Ya que estamos en la semana mundial de la lactancia materna quiero aprovechar para platicarles mi historia con la lactancia de Lucca. De verdad que a este post le he puesto el alma y toda mi honestidad.

Lucca nació 10 semanas prematuro y estuvo 5 semanas en incubadora. Las 5 semanas más difíciles de nuestra vida y al mismo tiempo esta vivencia nos ha hecho unirnos mucho más como familia. Gracias a Dios no tuvo ninguna complicación en su estadía en el hospital, pero era muy doloroso verlo con cables, vías y otras cosas que lo ayudan a vivir. Sus primeras 2 semanas de vida fue alimentado con un suero especial vía intravenosa porque al ser tan prematuro no era conveniente alimentarlo de otra manera, pero al comenzar la semana 3 me permitieron alimentarlo con leche materna. Al ser tan prematuro no había desarrollado la habilidad de succión así que me sacaba leche cada 3 horas (incluso en la madrugada) y la enviaba en botecitos de cristal para que le fuera administrada vía sonda, la cual iba de su boquita hasta su estomago.

Siempre he sido prolactancia, incluso mucho antes de ser madre, pero creo que a pesar de ello nunca había valorado tan profundamente ese alimento maravilloso que es la leche materna. Me comprometí por completo a darle lo mejor de mí a mi pequeño bebé prematuro que pasó tantas noches lejos de nosotros. Así que Lucca tuvo lactancia materna exclusiva.

La ultima semana que Lucca estuvo hospitalizado me daban chance de cargarlo de cangurito y de intentar amamantarlo, pero fue algo super frustrante porque Lucca tenía muchos problemas al succionar. Para que un bebé prematuro sea dado de alta es necesario que no tenga ningún problema de salud (muchos bebés presentan infecciones, necesitan transfusiones, algunos tienen problemas en órganos, crisis convulsivas etc., complicaciones que Lucca, gracias a Dios, no presentó), debe pesar por lo menos 2 kg, generar calor por si mismo y tener succión efectiva, lo que quiere decir que en todas sus tomas de leche debía succionar y no ser alimentado por la sonda.

Ya se imaginarán mi desesperación para que Lucca se pegara al pecho, pero no lo logramos. Yo regresaba a casa llorando porque sentía que era mi culpa, que estaba haciendo todo mal y que Lucca jamás saldría de ese hospital. Pero gracias a una enfermera, opté por darle mi leche materna en biberón y para Lucca fue muchísimo más fácil, y así fue como le dieron de alta, porque él hacía casi una semana que cumplía con todos los requerimientos para ser dado de alta, excepto la succión, y los hospitales son muy estrictos en ese sentido porque si un bebé recién nacido o prematuro no succiona efectivamente se puede deshidratar y morir.

Cuando llegamos a casa era todo alegría y de verdad que jamás pensé decirlo pero hasta el no dormir me sabía bien, porque por fin estábamos los 4 juntos en casa. Seguía con el biberón y a la par intentando pegarlo al pecho pero le costaba mucho trabajo, así que por un tiempo intenté sacarme leche y dársela en biberón pero fue super difícil porque tardaba hasta 1 hora en sacarme 2/3 onzas de leche y de ahí debía darle a Lucca la botella, que como tenía una succión débil derramaba mucha leche y las primeras 2 semanas tardaba hasta 2 horas en terminarse una toma. De verdad fue muy cansado tanto para mi esposo como para mí, porque además constantemente teníamos la angustia de que no se estuviera alimentando lo suficiente y que no subiera de peso o que se deshidratara.

Fue tan agotador que al mes decidí tirar la toalla y con todo el dolor de mi alma renunciar a darle leche materna, porque además de todo, al sacarme la leche con “sacaleche” yo no producía la necesaria, porque es la boquita del bebé la que logra destapar ductos, y con su calorcito y succión producir la leche que él necesite. Así que eso era otro tema que también estaba en mi contra. No era sostenible el no dormir en absoluto (cuando nos iba bien nos tomaba hasta 2 horas el lactar a Lucca: 1 hora para sacarme la leche y otra hora para darle el biberón, sacarle el aire y volverlo a dormir, para que en 1 hora tuviéramos que comenzar el proceso nuevamente, a veces era antes). No dormíamos nada, y cuando les digo nada es NADA!, a penas 30 minutos cada 3/5 horas. Y también estaba Mati que aunque tenía 5 añitos también tenía sus necesidades como hacerle de comer, llevarlo al cole, hacer tarea, terapia, jugar, ir al parque, etc). No fue sencillo. Así que claudiqué y decidí dejar la lactancia materna.

Y así estuvo Lucca 3 semanas a pura leche de fórmula, pero a los 2 meses me encontré con un artículo que contaba la historia de las abuelas en la Guerra de Vietnam que se vieron obligadas a amamantar a sus nietos porque las madres debían ir a la guerra, y el enfoque del artículo era que se puede volver a lactar en cualquier etapa de la vida sin importar cuanto tiempo hubiera pasado. Dios es grande y también puso en mi camino un grupo de lactancia (para las que viven en Cancún se reúnen todos los jueves en plaza península) y un libro increíble que se llama “El nuevo gran libro de la lactancia”, con lo que me vi super motivada y segura para intentarlo nuevamente, pues ya sabía como hacerlo y lo logramos con éxito, Lucca tuvo de nuevo una lactancia materna exclusiva 💕.

Nuestro cuerpo y la naturaleza son increíbles, y si ya de por sí me maravillaba, después de vivir esta experiencia simplemente no encuentro palabras para describir la gran creación que es el cuerpo de la mujer.

Pero no todo es miel sobre hojuelas en la vida, pues justamente a los 2 meses y medio de haber dado a luz empecé a tener ataques de ansiedad y de pánico, que como has podido leer antes me han llevado un par de veces a urgencias, a visitar al cardiólogo, internista y actualmente al psiquiatra. Las visitas a los especialistas fueron para descartar que los síntomas no se debieran a un padecimiento real, y salí perfecta. Así que mi doctor me recomendó a un psiquiatra pues determinó que lo yo estaba padeciendo era ansiedad.

En mi caso, pasar por el nacimiento prematuro de Lucca y tenerlo en el hospital 5 semanas desencadenó en mí un trastorno de ansiedad postraumática. Pero hable con mi marido, con mi mamá, me reconocí en un estado anímico extraño, no infeliz pero tampoco precisamente feliz (a raíz de comenzar con los ataques de pánico), así que pedí ayuda y hoy por hoy estoy yendo al psiquiatra, tomando un ansiolítico (temporalmente), llevando una terapia cognitivo/conductual y no me da nada de pena decirlo, porque la pscología y la psiquiatria están para nosotros que queremos resolver nuestros problemas, para los que le damos la importancia que merece la salud mental. Porque desgraciadamente hay cosas difíciles que no se van a superar con meditación, yoga o jugo verde. Hay cosas que nos lastiman tan profundamente que sobreponerse sólo, es imposible. Y también hay vivencias que abren una grieta por la que supuran todas nuestras heridas pasadas y que también necesitan ese proceso de duelo.

Estoy feliz de haber tomado la decisión de tratar mi ansiedad, sin embargo este ansiolítico no me permite amamantar a Lucca, ya que el medicamento puede pasar a través de la leche. Pero dejar la lactancia en esta ocasión no me causó culpa, porque siempre he pensado que mis hijos merecen una mamá feliz, una mamá tranquila que los llene de amor y eso, a pesar de que no pueda amamantar, mis hijos lo tendrán, esta conexión trasciende mucho más allá de la lactancia. Por eso me estoy atendiendo a tiempo y profesionalmente. He tenido una red de apoyo increíble, de mis amigos y amigas, de mi familia, de mi esposo y hasta de mis hijos que sin darse cuenta me hacen sentir la mejor mamá del mundo.

Respecto al destete de Lucca, la verdad es que él no la pasó mal, de hecho la fórmula que elegimos le cayó perfecto, no la causa ni gases ni cólicos (a Lucca lo suplemento con probióticos, vitamina C y hierro desde antes de dejar la leche materna). Por ahora le estamos dando una leche hidrolizada e hipoalergénica a base de arroz, que además es orgánica y que pasó todos mis requerimientos porque esto de las fórmulas es un tema. La mayoría tienen cantidades ridículas de azúcar (como mi intención no es fomentar que se deje de amamantar para dar fórmula no voy a decir el nombre de la marca 🤗). De hecho hace unos 3 años “El Poder del Consumidor” analizó las etiquetas de nueve fórmulas para lactantes y encontrando que el porcentaje de azúcar en promedio era del 41%. Cosa no respeta lo establecido en la NOM043 de orientación alimentaria que recomienda no añadir ni azúcar ni sodio a los alimentos proporcionados a los lactantes. Pero bueno, la industria es la industria y lo único que podemos hacer si debemos echar mano de las fórmulas es investigar bien, como fue nuestro caso.

Tampoco se trata de satanizar a las fórmulas porque es una fortuna que para madres que están pasando lo que yo, o que tuvieron que pasar por una mastectomía, que están en algún tratamiento contra el cáncer, que tienen VIH, o que por cualquier razón no pudieron amamantar, tengamos una opción para alimentar a nuestros pequeños. La leche materna es el mejor alimento que pueden tener nuestros bebés, eso es indiscutible y por eso luche tanto por ella, pero algunas cosas no salen como lo esperamos y también hay que aprender de ello. No sé si dejar el ansolítico me tome 6 meses o 3 años, así que dejar la lactancia no es algo definitivo, pues ahora sé que puedo relactar cuando sea. Quien sabe, quizás si el universo conspira y lo logremos de nuevo, pero por lo pronto me enfoco en ser feliz. La felicidad no es no tener problemas, por que esos los tendremos todos y siempre (creo que todo radica en como nos relacionamos con los problemas). Como yo lo veo la felicidad es una forma de ser, la creas tú en tu interior. La felicidad es como una semillita. Una semilla maltratada no puede germinar, pero con buena tierra, cuidados y amor va crecer muy bonita 😊.

Y bueno, al final de cuentas con este post mi intención es que nos apoyemos todas las madres, que creemos un frente común y que en lugar de criticarnos porque algo de la otra no nos parece, vivamos nuestra maternidad enfocadas en ser genuinamente felices, porque la maternidad no es tan simple como escoger dar pecho o biberón, usar fular o carreola, hacer colecho o elegir cuna, elegir BLW o papilla, naturaleza o tablet, parto vaginal o cesárea. La maternidad es un viaje en el que nos enfretamos a nosotras mismas y a las niñas que fuimos. Es nosotras con nuestros miedos, posibilidades y energía disponible. Es nosotras con nuestra tribu o la ausencia de la misma. Somos nosotras haciendo lo mejor que podemos, tratando de ser buenas mamás. Así que vamos a apoyarnos y si no tenemos nada bueno que decir respecto a las decisiones de otra madre, mejor no critiquemos y sigamos nuestro camino feliz a la maternidad 🌈.

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