ABRAZANDO LA SIMPLICIDAD.

Simplicidad

Albert Einstein decía: “Todo tiene que ser tan simple como sea posible pero no más simple”. Siempre he sido del tipo de personas que encuentra alegría en las cosas más sencillas y a la vida material no la percibo como lo máximo para que mi existencia en esta tierra trascienda, ni tampoco considero que eso esté directamente relacionado con tener una mejor calidad de vida o alcanzar la felicidad.

Y aunque encuentro felicidad en las cosas sutiles obviamente tengo aspiraciones como todos 😊, una de ellas es la libertad financiera, pero no por el hecho de “tener” sino más bien de “ser” y experimentar. Ser libre para tomar un avión y pasear por los canales de Amsterdam. Tomar un café en la torre Eiffel y sentir asombro de ver esa histórica ciudad. Pasar todo un fin de semana en Holbox tirados bajo una palmera mientras mis hijos corren por la arena y nos desconectamos de todo… Y ese tipo de cosas que se relacionan más con el vivir experiencias que con el tener por tener. Pero el hecho que estas experiencias no me pasen tan seguido en ningún caso me hace olvidar lo afortunada que soy al tener la vida que tengo.

Y siento que a veces por perseguir lo material se nos olvida sentirnos afortunados por las cosas más pequeñas como despertar, tener un techo, no sentir dolor, tener salud, una familia, poder abrir la nevera y encontrar comida, etc. Es decir, esas cosa que damos por sentado. Alguna vez leí que las personas más felices no son las que tienen las mejores cosas, sino aquellas que simplemente valoran las que tienen, y como conecto con esa frase.

Siento que la simplicidad lo conecta todo y la falta de ella lo desconecta. Es como si en la vida moderna todo fuera insatisfactorio, urgente, necesario y entonces en vez de convertirnos en seres que quieren “ser”, somos seres que necesitamos consumir y “tener”. Consumimos como intentando llenar algo que se vacía a mayor velocidad de nuestras capacidades. Pero creo que todo parte de nuestra falta de conexión con lo sencillo y eso no nos permite separar lo superfluo de lo esencial y entonces se corre el riesgo de sentirse vacío siempre.

Hay algo que me llama la atención de la filosofía zen, y es que no se enfoca en los logros sino en el proceso, y creo que es justo parte del secreto de la vida. Disfrutar del ahora con lo que se tiene. Disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, porque un día nos daremos cuenta que eran las grandes.

Por eso abrazo a la simplicidad con fuerza, porque aunque suene contradictorio me hace sentir más llena, más sincronizada con la abundancia, siento que gracias a ella conecto mejor con mi propósito en esta vida, con la gente que amo, con la misma tierra. Es como si en vez de sentirme abrumada con las elecciones caóticas de la vida me diera la oportunidad de pensar en lo que realmente importa. Al final, la abundancia no es algo que adquirimos sino algo con lo que nos sincronizamos.

Y te he querido compartir una pequeña guía que creo que puede ayudarnos a todos a abrazar la simplicidad:

1. Minimiza: Elimina, elimina, elimina 🤗. Tira, dona o vende todo lo que no hayas usado en 1 año. Estas cosas que acumulas solo son bloqueadores de energía e inhiben nuestros pensamientos positivos por estar hastiados de ver cajones repletos de basura, armarios donde no sabemos ni que tenemos y donde todo está hecho un lío. Todas estas cosas están bloqueando la abundancia que podría llegar a nuestras vidas y hogares. Elimina no sólo objetos, también el “ruido” en exceso: personas que sigues en redes sociales que no te aportan nada, amigos, conocidos y hasta familiares que quizá no te hacen sentir bien, etc. Minimiza en todos los sentidos.

2. Deja de comprometerte demasiado: Como me da trabajo este punto. Soy alguien a la que le cuesta decir que no y muchas veces termino con más compromisos de los que puedo gestionar. Que si me comprometo con la junta de padres de familia del cole, a organizar la fiesta para tal amiga, a llevar tan comida a la kermés, incluso hasta conmigo misma en cosas más simples como tomar demasiados cursos de salud, mercadeo, etc. Espero explicarme en este punto. A lo que quiero llegar es que suelo ser muy optimista con el tiempo que en realidad tengo y me comprometo de más, pero acosta de llevar el día con más calma y menos estresada. Comprometamonos con menos cosas, elijamos menos pero mejor. Podemos hacerlo todo, pero no todo al mismo tiempo. El secreto está en aprender a dosificar la vida.

3. Libera la mente: Comprender que la vida no es perfecta nos hará la vida más sencilla (no existen hijos perfectos, ni alimentación perfecta, ni trabajo perfecto, casa perfecta, esposo perfecto, cuerpo perfecto, no somos mamás perfectas, etc…). Las altas y bajas siempre nos van a acompañar, pero aún así, la vida no deja de ser un regalo maravilloso, y lo más importante es que tenemos el poder de cambiar cualquier situación por mala que sea o por difícil que sea el camino. Así que no vayas tras la perfección, ve tras eso que llene tu corazón de alegría, así comenzarás a liberar tu mente.

4. Libera tu espíritu: Madre mía, debo confesar que esto es lo que más trabajo me ha costado. Liberarse de esos rencores, culpas y peleas. Pensar en esas personas con las que tenemos que reconciliarnos (las que nos dañaron y a las que hemos dañado), las cosas que tenemos que perdonarnos, soltar esas culpas que en mi caso se habían vuelto el pan de cada día. Para mi esto es lo que me ha resultado más difícil, y aún no creo haber llegado hasta el punto de liberación total, pero sí siento que he comenzado a liberar, a soltar a esas personas que me han dañado tanto en el pasado, a perdonar pensando que quizá yo habría tomado las mismas decisiones estando en sus zapatos, a no guardar rencor por lo que me han hecho, pues entendí que todo es perfecto así, que todo tiene su razón de ser y que algo debía aprender o fortalecer.

5. Libera tu cuerpo: Acéptate como eres, solo intenta ser una mejor versión de ti mismo, pero no quieras ser otra persona, tú ya eres genial, único, irrepetible y maravilloso. Tienes esos ojos hermosos con los que puedes ver el cielo, el mar, las montañas. No atrapes tu potencial en un cuerpo enfermo y cansado, libéralo eligiendo mejores opciones de alimentación; eso sí, no te estreses pensando que debes hacer un cambio radical porque no se trata de eso. Simplemente toma la decisión de comer más de lo bueno, más frutas más verduras y poco a poco el cambio comenzará a darse por si solo, tu mismo cuerpo lo va a pedir a gritos, te vas a sorprender como una de esas tardes donde usualmente siempre piensas en un chocolate vas a saborear tener una manzana.

6. Consume menos: Este tema da para mucho, porque hay muchas cosas que quiero decir al respecto y si te parece lo dejamos para nuestra próxima reflexión ¿va? 😉.

Medita, pasa tiempo en la naturaleza, conecta con las personas que amas, come mejor, más sano. Todo esto es transformador. Disfrutemos de las cosas simples de la vida. Disfrutemos de la buena onda que podemos atraer. Y, gracias infinitas por leerme. Porque para mí escribir sobre estas cosas es catártico 😊.

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