COMO MI COMIDA INFLUYE EN EL CAMBIO CLIMÁTICO

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Hace un largo tiempo que he venido analizando mi huella ambiental. He hecho muchas modificaciones las cuales en un principio fueron motivadas por mi salud y la de mi familia, pero ahora lo que me mueve a mejorar es mi preocupación por el planeta.

Entiendo que nuestra supervivencia como especie depende de un equilibro muy delicado que cada día va desestabilizándose hasta llegar a este punto crítico en el que nos encontramos hoy, donde según la misma OMS junto con 250 especialistas de 70 países, han detallado en un estudio titulado: “Perspectivas del medio ambiente mundial” (que contiene 740 páginas, el trabajo de 6 años y que ya se considera histórico por su amplitud y sus conclusiones) que de seguir como hasta hoy, nos quedan tan sólo 31 años de vida, citando el año 2050 como la fecha “cero” dónde la vida no será compatible con el planeta.

Para salvar la vida en el planeta (la nuestra y de todas las especies con las que cohabitamos) tenemos que disminuir nuestra huella ecológica en un 40% y de no tomar medidas urgentes, estamos por destruir nuestro único hogar. Estos no son datos que me he inventado yo, esta es una realidad aplastante que en verdad me supera. Intento ser positiva, pero creo que ya pasamos esa etapa de animarnos con positivismo y es hora de ocuparnos y hacer cambios radicales y definitivos porque se necesita una acción urgente a una escala sin precedentes para detener y revertir el cambio climático.

Este proceso personal que estoy viviendo me ha hecho encontrar el hilo conductor entre la salud y la sostenibilidad y hoy quiero hablarte más profundamente de como nuestra comida impacta directamente en el cambio climático.

AQUÍ ALGUNOS DATOS QUE DEBES SABER:

Diseño sin título - 2019-08-12T205845.296– La crisis climática es multifactorial, siendo los principales responsables de la emergencia la industria alimentaria, la industria de transportes y el desperdicio de alimentos (de este último te hablaré en próximos días).

– Evitar el consumo de carne roja y lácteos es la medida más importante que como humanidad debemos tomar si queremos frenar el calentamiento global. Si lo hiciéramos, el uso mundial de las tierras agrícolas podría reducirse en más de un 75% (un área equivalente a los Estados Unidos, China, la Unión Europea y Australia combinadas), y aún así podríamos alimentar al mundo. Esto nos importa porque hoy por hoy existen 795 millones de personas para las que el alimento no alcanza, pues se destina para alimentar animales de consumo. Además la pérdida de áreas silvestres que se destinan a la agricultura, es la causa principal de la actual extinción masiva de la vida silvestre. Y todas las especies juegan un rol determinante en el equilibrio del medioambiente y en la temperatura del planeta.

– Según los informes de la IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) no es necesario dejar de comer por completo alimentos de origen animal para ayudar al planeta. Expertos han argumentado que un sistema alimentario sostenible para el medioambiente debe basarse en plantas pero puede incluir en porciones limitadas alimentos de origen animal. Si lo que queremos es alimentar a una población mundial en crecimiento sin aumentar el calentamiento global basta con que los comedores de carne reduzcamos nuestro consumo al mínimo.

– De acuerdo a la IPCC las dietas veganas/vegetarianas estrictas son las que tienen el menor impacto ambiental ya que son las que generan menor cantidad de gases invernadero, menor acidificación del planeta, menor eutrofización (la eutrofización es el proceso de contaminación más importante de las aguas) y una menor huella hídrica.

Quisiera compartirte muchos más datos todos de golpe, pero sé que esta información es algo que se debe ir asimilando poco a poco. Lo que es muy claro es que lo mejor que podemos hacer es dejar de comer carne roja y lácteos, porque con este simple hecho frenaríamos de golpe una parte considerable de los efectos del cambio climático (y no lo digo yo, lo ha dicho la ONU y la IPCC). Sustituir nuestras proteínas en su mayoría por las de origen vegetal y consumir en cantidades limitadas proteínas como aves, huevo y pescado harían una gran diferencia ante la crisis climática. Disminuir el consumo de carne ya es una cuestión de supervivencia. Usemos los recursos del planeta de forma inteligente y abracemos una alimentación más vegetal y menos animal.

Y mientras vas adentrándote a las acciones que como colectivo debemos poner en marcha para frenar el cambio climático, quiero poner mi granito de arena para que empieces desde ya a consumir más plantas y menos animales, por eso voy a regalarte un plan alimenticio basado en plantas para que compruebes de primera mano que es posible llevar este estilo de alimentación de forma saludable, con recetas prácticas, accesibles y sobre todo DELICIOSAS.

Descargar aquí

Si te interesa seguir investigando sobre el tema te dejo linkeada esta información:

1: http://bit.ly/2KxnydZ
2: http://bit.ly/URx5Qi
3:https://nyti.ms/2KxNYMO

Y si te interesa aprender a llevar sana y equilibradamente una dieta más vegetal en la que consumas menos alimentos de origen animal, pronto podrás acceder al curso de “Alimentación Vegetal”, para que te unas a este frente común que quiere vivir vidas sanas pero también equilibradas con el medio ambiente.

Gracias infinitas por leerme. Manos a la obra.

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