CRIANDO CON SIMPLICIDAD! 😊

Crianza

Siempre soñé con ser mamá. Cuando de niña y me preguntaban que quería ser de grande, siempre respondía: “quiero ser mamá”  😂. Definitivamente no soy una experta en niños, pero sí soy experta en el mío y siempre he conectado con la idea de que una sana relación con mi pequeño hijo es igual de importante que procurarle una alimentación saludable, conocer la naturaleza o actividades en las cuales pueda mover su cuerpecito libremente. Incluso he llegado a pensar que el alimento que pueda darle a su alma tiene más peso que alimentar su propio cuerpo físico.

Cuando estaba en espera de la llegada de Mati leí que existen tradiciones espirituales que aseguran que son nuestros hijos los que nos eligen como sus padres para ser sus guías en la vida terrenal. Y desde el primer momento que la mirada de Mati se cruzo con la mía comprendí que él nació listo para conectar conmigo a un nivel mucho más profundo que cuando estaba tan pegadito a mi… y en ese momento pude comprender el significado real de esa frase que leí mientras él estaba en mi pancita esperando a nacer.

Mientras esperaba a Mati tampoco me hice muchas ideas de lo que haría o no haría siendo mamá, porque si algo siempre he tenido claro es que nuestra relación debía fluir con naturalidad y simpleza, sin crearme demasiadas telarañas en la cabeza y dandole peso al sentido común y a mi intuición ante todo. No puedo asegurarlo, pero muchas veces creo que es por eso que ser mamá me ha resultado sencillo aun con los retos que se nos han presentado en el camino.

Nos ha sido tan importante vivir la paternidad y maternidad libre de la presión de querer criar un hijo perfecto o ser padres perfectos. Sentimos que si nos quitamos esa “meta” del camino (que más bien creo que puede ser una fijación), podremos disfrutar por completo la labor tan hermosa que es criar a un pequeño ser humano, y en vez que querer llegar a esa perfección preferimos nutrir su capacidad de desarrollar su propio potencial y resiliencia. Para nosotros ser padres se trata de dejar que sus alas crezcan para volar, no de cortárselas limitándolo y tampoco de volar su vuelo.

Desde mi punto de vista, cualquiera que sea el modelo de crianza que confeccionemos para nuestros hijos, debe tener 3 grandes elementos: amor, apego físico y apego emocional.

Para nosotros como papás de Mati, es importante que el ambiente de casa y escolar sea simple y funcional con la finalidad de crear una vida feliz. Creemos que es importante tener el espacio necesario para jugar y desarrollar la creatividad que nuestro pequeño necesita para crecer; nos gusta crear ritmos y ritos que nos den estructura y previsibilidad a la vida de Mati para que esto le brinde calma y tranquilidad.

En casa le ponemos muchas ganas para saber darnos tiempo y crear los momentos para todo, creo que ese es el secreto que hasta hoy nos ha funcionado: un tiempo para apapacharnos, un tiempo para jugar, un tiempo para aprender, un tiempo para ser creativos, un tiempo a solas para dejar salir las necesidades del yo interno, un tiempo para colaborar en las tareas del hogar y en familia, para relajarnos, e incluso, hasta para aburrirnos un ratito, por que sí, el aburrimiento también es importante. Y así, poco a poco hemos ido confeccionando un estilo de crianza que transmita paz y sentimiento de amor por estar en casa, con papá y mamá; que pienso, todo ser humano debe sentir.

Y no es que nunca tengamos crisis, enojos, o peleas, porque claro que sí los hay. Esto es algo de ir aprendiendo y reafirmando día con día, paso a paso, etapa por etapa, y sin lugar a duda nos equivocaremos, pero es importante que aprendamos a perdonarnos esos errores. Debo confesar que soy una mamá que muchas veces siente culpa por no siempre saber que hacer, por no saber que camino tomar o como resolver un nuevo reto, pero justo en ese momento en el que mi mente me juega malas pasadas Iván, mi esposo, entra al rescate y me hace ver que las cosas no son tan graves como me hace creer mi mente, y que simplemente, hay que vivir un día a la vez, teniendo presente siempre que si Mati sabe que puede apoyarse en mi o en su papá, eventualmente aprenderá a levantarse solo, y sobre todo no quiero olvidar nunca que lo que le demos como padres después el podrá dárselo al mundo. Nuestro amor es lo que lo preparará para poder enfrentar los retos del mundo cuando llegue el momento.

Poco a poco he tratado de ir entendiendo, comprendiendo e interiorizando que ser padre y madre no se trata de tratar de ser perfectos, si no de dar a nuestros hijos lo mejor de nosotros mismos cada día, incluso, cuando nos equivocamos porque eso nos deja una enseñanza de vida. Ahora siento dentro de mi que ser padres debe ser algo simple y siempre debe responder a nuestro sentido común y corazón.

Desde mi punto de vista, la crianza se debe vivir sin miedos, sin culpas, siempre poniendo delante el amor, la paciencia, y recordar cada día que nuestros hijos tienen un gran regalo que nosotros tuvimos la oportunidad de conocer: EL MARAVILLOSO PROCESO DE CRECER 🌸🌱😊 🌈

 

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