TIPS PARA EVITAR Y MANEJAR RABIETAS O BERRINCHES! 😊

Berrinches
Primero que nada, hay que determinar que califica como berrinche, porque el que un pequeñito llore fuertemente o se inconforme ante alguna situación, no precisamente califica como tal, así que aquí la definición.
BERRINCHE O RABIETA: Tipo de reacción frenética característica de niños de entre 16 meses y cuatro años. Casi siempre consiste en un fuerte ataque de ira que incluye protestas, llanto, golpes, gritos, aventar objetos, e incluso, tirarse al suelo.
 
TIPOS DE BERRINCHE O RABIETA:
Después de identificar qué califica como berrinche y tener muy claro que no porque el niño llore está haciendo berrinche, debemos aprender que existen 2 tipos: Los que se dan en el cerebro superior y los que se dan en el cerebro inferior.
1. RABIETA DEL CEREBRO SUPERIOR: Se produce cuando nuestro pequeñito toma una decisión consciente de realizar un berrinche, y conseguir lo que quiere. ¿Como podremos identificarlo? por ejemplo: Si cedemos a la exigencia (es decir, le damos el objeto deseado) el pequeño de inmediato se calmará. Este tipo de berrinche es controlable por el pequeñito, y, es justo cuando debemos ser firmes e imponer consecuencias y límites claros, sin gritar, sin golpear y manteniendo la calma ante todo momento, recuerda que tu hijo está aprendiendo, que tú eres su guía y que las palabras que elijas en ese momento lo marcarán para siempre. Sé firme e impón límites claros, pero mantén la calma en la medida de lo posible.
*Ejemplo rabieta del cerebro superior: Supongamos que Mati y yo estamos jugando, y al momento de mencionarle que es mi turno y que me preste el juguete, él, reacciona pegandome en la cara. En ese momento, lo que yo haría sería retirarle el juguete durante todo el día, ya que está es la consecuencia ante el golpe en la cara, y él debe interiorizar que ante todo acto puede existir una consecuencia positiva o negativa y esto depende de su acción (en este caso, al retirarle el juguete durante todo el día, está recimiendo una consecuencia negativa). Al momento de privarlo del juguete quizá venga el berrinche. Yo en ese momento lo que haría sería no prestarle atención, y no darle el juguete. Y, en el segundo que se tranquilice, me acercaría a él, bajaría a su nivel y le explicaría mirandolo a los ojos porque le retiré el juguete y que no debe pegarme en la cara, con un tono de voz tranquilo, sin caer en un tono de consuelo. Resultado: con el tiempo él comprende que existen consecuencias; Yo mantuve la calma y no herí sus sentimientos con palabras. En verdad el berrinche es que es el momento idóneo para enseñar consecuencias y límites*
2. RABIETA DEL CEREBRO INFERIOR: Es posible identificar este tipo de berrinche pues el pequeñito está tan alterado que no tiene la capacidad de usar el cerebro superior. En este momento se encuentra incapaz de controlar su cuerpo, emociones, respiración y de usar todas las capacidades del pensamiento de orden superior. En este momento es imposible dialogar o tratar de hablar de consecuencias, pues es momento de crisis absoluta para nuestro pequeño. Siempre he pensado que lo ideal es prevenirlos o evitarlos, pero claramente se pueden presentar, y en ese momento de criris total debemos tener una actitud reconfortante y un tono de voz muy, muy sereno y amoroso. Debemos ayudarlo sí o sí a calmarse mediante algunas estrategias que citaré más abajo, y, una vez calmado, será momento de hablar con él sobre sus sentimientos )pero no del problema, eso quizá será posible otro día).
IMPORTANTE:
Las rabietas o berrinches deben darse ocasionalmente. La rabieta OCASIONAL se considera parte del proceso normal de maduración y se origina en la frustración. Es super importante denotar que la desproporción y una excesiva frecuencia de las rabietas, acompañadas de violencia hacia si mismo o hacia otros, se considera una anomalía psicológica que debe ser consultada por experto, ya que esta puede ser una señal que al pequeñito le está sucediendo algo importante y que por su edad no está pudiendo comunicar que es o quizá siente miedo de hacerlo. Aquí hago mucho hincapié en que efectivamente, entre los 16 meses y los 4 años de edad, los niños son más propensos a los berrinches, pero un exceso es una llamada de atención a los padres para averiguar que es lo que internamente le está pasando, y atender las señales de inmediato, sin caer en el pensamiento que está mal educado, que es manipulador o que no quiere “portarse bien”. Esto por el contrario, podría indicar que el pequeñito está siendo abusado de alguna forma, maltratado por alguien, o que en su vida ha habido algún cambio importante que lo está afectando emocionalmente, lo cual podría ser, la muerte de algún ser amado, la separación de los padres, el cambio de escuela, etc. Así que, mucho ojo papis, hay que poner mucha atención a esto. En resumen: los berrinches entre los 16 meses y 4 años son normales, pero deben ser ocasionales.
ESTRATEGIAS PARA EVITAR BERRINCHES DE LOS 2 TIPOS:
1. Aplica el “modelo iceberg” el cual nos ayuda a entender por que se puede desencadenar un berrinche. Básicamente nos dice que… antes de molestarnos, gritarles o explotar con nuestros pequeñitos, es mejor preguntarnos: ¿por qué lo hace?, ¿que lo hace sentirse o reacciona así? ¿estará cansado, enojado, celoso, sobre exigido, sobre estimulado, poco estimulado, inseguro?, ¿Tendrá frío, calor, dolor, hambre, sueño, sed?. Antes de suponer, preguntemos; y si no tiene lenguaje verbal, tratemos de comprender que pudo sucederle antes de desencadenarse el comportamiento o conducta inadecuada. Esto nos va a permitir ayudarlo manejar sus emociones sin que nuestro pequeñito llegue al punto de la crisis (rabieta o berrinche). Y si ya está ahí (es decir, el berrinche) ayudarlo a encausar y reencausar sus emociones. Toda la información del modelo Iceberg aquí.
2. Anticípale toda indicación 3 veces. Por ejemplo: sí sabes que tu pequeño reacciona mal ante la indicación de meterse a bañar, una buena forma de evitar un berrinche es la anticipación. Avísale “ya nos vamos a meter a bañar”, unos 5 minutos después del primer aviso vuelve a darle la indicación: “ya nos vamos a meter a bañar”. A la tercer vez le dirás “ya, a bañarnos” y en ese momento es hora de entrar a la regadera. En verdad, anticiparle 3 veces funciona genial, les da tiempo de asimilar la indicación, de irse despidiendo de lo que esté haciendo e irse preparando para lo que sigue de una forma mucho más pacifica.
3. Enséñale a expresar verbal o no verbalmente el rechazo: “no quiero”, “no se me antoja”, “no me gusta”, o simplemente “no” y aprende a respetarlo. Muchas veces nuestros pequeñitos están demasiado presionados por nosotros para estudiar, para comer, para beber, para jugar con otro niño… Y si tú como padre no lo ayudas a ser firme cuando NO desea algo y respetarlo, entonces estarás propiciando que tu pequeño se estrese y llegue el momento en que no pueda más y no le quede más que explotar en crisis o rabieta. Recuerda: un NO de tu hijo es un NO definitivo.
4. Siempre ayúdale y ayúdate a pensar en positivo (a la par, tú como adulto mantén siempre la calma). Este episodio es normal en la vida de tu pequeño y es algo que si él pudiera controlar, lo haría, es por esto que, es importante que los llenemos de recursos para que poco a poco vayan aprendiendo como utilizarlos; a su vez que nosotros como padres debemos ser firmes en hacerles comprender que un berrinche no es un medio para obtener absolutamente nada.
ESTRATEGIAS PARA REENCAUSAR BERRINCHES QUE SE DAN EN EL CEREBRO INFERIOR:
1. Ya que haya pasado la crisis, habla con él de sus emociones e intenta dibujar lo que él te va explicando, así, mediante este dibujo podrán comunicarse y el podrá tener una idea visual de lo que está viviendo, lo cual le ayudará a tener una mejor comprensión de ese sentimiento y reconocerlo como tal.
2. Crea un rincón de la calma en casa. Un espacio bonito, cálido, sin muchos colores sobreestimulantes, donde tenga recursos para regresar a su estado de tranquilidad o para evitar el estado de crisis emocional. Puedes dotarlo de lo siguiente: botellas sensoriales para ayudarlo a regresar a su estado de relajación, una cajita sensorial, un cuento que le encante, 1 juguete que únicamente pueda utilizar en esos momentos de crisis, o en el iPad pon un dibujo animado que lo ayude a relajarse y salir de ese estado de crisis emocional. A Mati le encanta “Crafty Rafty” y, únicamente puede verla en esos momentos que las cosas van a salirse de control o que ya lo hicieron. Funciona perfecto, él puede tranquilizarse y entonces, pacíficamente podemos negociar que es lo que quiere y que es lo que puede obtener, y en caso de no poder obtenerlo (un cuchillo, algo caliente, etc) ya calmado será mucho más fácil explicarle el porqué.
3. También puedes ayudarlo a auto-regularse por medio de estímulos sensoriales vestibulares, ejemplos de esto son: los brincos, hamaquita, columpio, etc. Algunos pequeñitos necesitan mucho más énfasis y apoyo para ayudarlos a controlar y manejar sus crisis, es por esto que los estímulos sensoriales vestibulares son excelentes para este fin.
4. Ya que haya pasado la crisis, utiliza caritas para ayudarle a identificar su emoción: triste, enojado, cansado, aburrido, etc. Debes utilizar la imagen gráfica y nombrale la emoción verbalmente. Así, poco a poco, el podrá hacerte saber con palabras que está sintiendo y tu podrás ayudarlo mucho más fácilmente.
Las rabietas o berrinches son una oportunidad de aprendizaje. Sí, las rabietas son parte de su desarrollo, pero se dan para que nosotros los padres vayamos mostrandoles el camino de la autoregulación y reconocimiento de emociones. Así que estos deben ir aminorando conforme pasa el tiempo y presentarse muy ocasionalmente. Es nuestra labor de padres. Recordemos que NO somos jueces, no se trata de juzgar si un niño es bien o mal portando, pues no existen los “niño problema” sino los padres mal informados. Nosotros debemos de tratar de entender lo que les pasa a nuestros pequeños y ayudarlos a que superen estás etapas, que se conozcan y que sientan siempre que ahí estaremos para apoyarlos, guiarlos y amarlos ante de todo.
Espero que toda esta información y herramientas les sean de utilidad y que esto que hemos ido aprendiendo con el terapeuta de Mati también funcione para ustedes en casa. Recuerden que se trata de leer y ajustar todo esto a su vida familiar. Un beso muy grande de parte de Mati, Iván y yo 😘.
 
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA: “El cerebro del niño” Daniel J. Siegel, Tina Payne.

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